Aquí estoy, totalmente desbocado; intentando agarrarme de la única sensatez que queda. Te veo, mi musa; perdición. Ablactado de todas tus menudéense me dirijo hacia lo inexacto de tu verdadero ser, el que nadie conoce. Anhelando el calor que una vez me diste pedí posada pero ignoraste cualquier grito de ayuda. Maldito Dios Baco, siempre dispuesto. Todo se vuelve borroso, lo que fue, lo que es, lo que será. ¿Lógica? Aquí no sirve, no existen metanálisis, cohortes, estudios retro o prospectivos, solo las letras perdidas del poeta. Dentro del resonante caos del ser existe la coherencia de la naturaleza imposible de alcanzar, lograr, adquirir y conquistar la ciénaga que vislumbro al final de mi incoherente pensamiento. Aparecen imágenes fructíferas que prometen, nunca entregan. Ilusión, siempre buena compañía. Alimentar el ego a costas de dejar atrás la dependencia al vacio. Destinar mis esfuerzos al inaudito acto de satisfacer las estúpidas necesidades de la carne. ¿El espíritu? ¡Olvidado! Pero no por mí sino por el destino, que desampara a este fiel compañero que no intenta más que encontrar esa alma gemela que nunca ha de aparecer. ¿Conformismo? ¡Jamás! Definitivamente mejor morir solo. La locura nunca bien aceptada. La rebeldía siempre un problema. Y no sé, tal vez jamás ha existido esa sensatez. Tal vez la musa solo ha sido fruto de mi esperanza. Pero no importa. Mis metas siempre han sido claras. No los culpo, me vuelvo tan necio. Ahora no queda más que aceptar la derrota, esta especie de rechazo; y vivir feliz sabiendo quien soy o mejor dicho, que no soy. Y a la vida, como siempre, no queda más que levantarse y decirle gracias. ¡Salud!
Aquí estoy totalmente desbocado, intentando agarrarme de la única sensatez que queda. Te veo, mi musa; perdición. Ablactado de todas tus menudéense me dirijo hacia lo inexacto de tus verdadero ser, el que nadie conoce. Anhelando el calor que una vez me diste pedí posada pero ignoraste cualquier grito de ayuda. Maldito Baco, siempre dispuesto. Todo se vuelve borroso, lo que fue, lo que es, lo que será. ¿Lógica? Aquí no sirve, no existen meta análisis, cohortes, estudios retro o prospectivos, solo las letras perdidas del poeta. Dentro del resonante caos del ser existe la coherencia de la naturaleza imposible de alcanzar, lograr, adquirir, conquistar la ciénaga que vislumbro al final de mi incoherente pensamiento. Aparecen imágenes fructíferas que prometen, nunca entregan. Ilusión, siempre buena compañía. Alimentar el ego a costas de dejar atrás la dependencia al vacio. Destinar mis esfuerzos al inaudito acto de satisfacer las estúpidas necesidades de la carne. ¿El espíritu? ¡Olvidado! Pero no por mí sino por el destino, que desampara a este fiel compañero que no intenta más que encontrar esa alma gemela que al parecer nunca se ha de aparecer. ¿Conformismo? ¡Jamás! Definitivamente es mejor morir solo. La locura nunca ha sido bien aceptada. La rebeldía siempre un problema. Y no sé, tal vez nunca ha existido esa sensatez. Tal vez la musa solo ha sido fruto de mi esperanza. No encuentro la lleva que abre esa puerta. Pero creo que no importa. Mis metas siempre han sido claras. No te culpo, me vuelvo tan necio. Ahora no queda más que aceptar la derrota, esta especie de rechazo; y vivir feliz sabiendo quien soy o mejor dicho que no soy.