Estas bacanales inspiraciones…

28 07 2009

Aquí estoy, totalmente desbocado; intentando agarrarme de la única sensatez que queda. Te veo, mi musa; perdición. Ablactado de todas tus menudéense me dirijo hacia lo inexacto de tu verdadero ser, el que nadie conoce. Anhelando el calor que una vez me diste pedí posada pero ignoraste cualquier grito de ayuda. Maldito Dios Baco, siempre dispuesto. Todo se vuelve borroso, lo que fue, lo que es, lo que será. ¿Lógica? Aquí no sirve, no existen metanálisis, cohortes, estudios retro o prospectivos, solo las letras perdidas del poeta. Dentro del resonante caos del ser existe la coherencia de la naturaleza imposible de alcanzar, lograr, adquirir y conquistar la ciénaga que vislumbro al final de mi incoherente pensamiento.  Aparecen imágenes fructíferas que prometen, nunca entregan. Ilusión, siempre buena compañía. Alimentar el ego a costas de dejar atrás la dependencia al vacio. Destinar mis esfuerzos al inaudito acto de satisfacer las estúpidas necesidades de la carne. ¿El espíritu? ¡Olvidado! Pero no por mí sino por el destino, que desampara a este fiel compañero que no intenta más que encontrar esa alma gemela que  nunca ha de aparecer. ¿Conformismo? ¡Jamás! Definitivamente mejor morir solo. La locura nunca bien aceptada. La rebeldía siempre un problema. Y no sé, tal vez  jamás ha existido esa sensatez. Tal vez la musa solo ha sido fruto de mi esperanza. Pero no importa. Mis metas siempre han sido claras. No los culpo, me vuelvo tan necio. Ahora no queda más que aceptar la derrota, esta especie de rechazo; y vivir feliz sabiendo quien soy o mejor dicho, que no soy. Y a la vida, como siempre, no queda más que levantarse y decirle gracias. ¡Salud!

Aquí estoy totalmente desbocado, intentando agarrarme de la única sensatez que queda. Te veo, mi musa; perdición. Ablactado de todas tus menudéense me dirijo hacia lo inexacto de tus verdadero ser, el que nadie conoce. Anhelando el calor que una vez me diste pedí posada pero ignoraste cualquier grito de ayuda. Maldito Baco, siempre dispuesto. Todo se vuelve borroso, lo que fue, lo que es, lo que será. ¿Lógica? Aquí no sirve, no existen meta análisis, cohortes, estudios retro o prospectivos, solo las letras perdidas del poeta. Dentro del resonante caos del ser existe la coherencia de la naturaleza imposible de alcanzar, lograr, adquirir, conquistar la ciénaga que vislumbro al final de mi incoherente pensamiento. Aparecen imágenes fructíferas que prometen, nunca entregan. Ilusión, siempre buena compañía. Alimentar el ego a costas de dejar atrás la dependencia al vacio. Destinar mis esfuerzos al inaudito acto de satisfacer las estúpidas necesidades de la carne. ¿El espíritu? ¡Olvidado! Pero no por mí sino por el destino, que desampara a este fiel compañero que no intenta más que encontrar esa alma gemela que al parecer nunca se ha de aparecer. ¿Conformismo? ¡Jamás! Definitivamente es mejor morir solo. La locura nunca ha sido bien aceptada. La rebeldía siempre un problema. Y no sé, tal vez nunca ha existido esa sensatez. Tal vez la musa solo ha sido fruto de mi esperanza. No encuentro la lleva que abre esa puerta. Pero creo que no importa. Mis metas siempre han sido claras. No te culpo, me vuelvo tan necio. Ahora no queda más que aceptar la derrota, esta especie de rechazo; y vivir feliz sabiendo quien soy o mejor dicho que no soy.





Tal vez… no te fuiste…

22 06 2009

El acechador recuerdo de una sonata olvidada me contempla. Ahí, saturando cada uno de los receptores, ligándome a lo que creí que ya no era mío. Me susurra, decide cristalizarme en el tiempo y tomarme suavemente en sus brazos. Una convulsión de remembranzas lucha por regresar a la senda antes favorecida. Pero no, está aquí para finalmente quedarse, jugar con mi paranoia o formar parte de ella. No sé quien soy pero probablemente nunca lo he sabido. Realidad mundana, imposible de objetar más no de transformar. Las posibilidades, como siempre, infinitas. Esta alusión fantasmal converge solamente en rostros que parecen no tener nombre. Ahora comprendo. ¿Cómo lo logre sin ella?… eso… ¡Nunca lo sabré!





Olvidamos… Simplemente… Olvidamos

1 04 2009

“…nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de sí misma; asqueada de sí misma; que quiere apagar la temblorosa llamita de la memoria.”

La Lentitud. Milan Kundera

La contemplación de las cosas es el arte relegado de nuestra generación, olvidamos a admirar la belleza que nos rodea. Obsesionados por saltar de actividad en actividad dejamos de lado las cosas más importantes, las que se cosechan lentamente. Nos miramos al espejo y observamos no más que un puño de recuerdos fugases que parecen no ser importantes, ya sea mediante la alcoholización del alma o por medio del materialismo mundano que otras naciones nos pretenden vender. ¿Encontraremos entonces nuestra verdadera identidad? ¿Dejaremos atrás las costumbres heredadas que ni siquiera son nuestras?  El pequeño puño de esperanza que aún vive dentro de mí me dice que sí. Quien sabe, tal vez no viva para verlo; pero prefiero vivir en este mi mundo, a veces utópico, que en el conformismo descorazonado que me rodea. ¿Y quién nos culpa? Mientras la juventud goza de la velocidad para olvidar el aburrimiento que su crianza le ha creado, el resto de la población corre; pero para olvidar el sin fin de desgracias  con  el que nos enfrentamos cada día. Entre corruptos, narcos, mareros y asesinos, no existe aún algo que ande lo suficientemente rápido. Y así, el ciclo vicioso de nuestra nación yace inerte; olvidamos que nos necesitamos los unos a los otros; olvidamos recordar palabras como tolerancia, justicia, verdad, rectitud, bondad, compasión, honestidad, etc.; olvidamos que los imbéciles que nos gobiernan fueron elegidos por el mismo pueblo; olvidamos… en fin… olvidamos… cuando lo más importante… es recordar.

Gracias Kundera, un nuevo maestro. Y gracias a vos Karen, por presentarmelo.





Pasión de madrugada

6 08 2008

Se abren las ventanas de mi enardecida bóveda, las sombras se observan borrososas ante la ausencia de los vidrios que comúnmente reposan sobre mi nariz. En el acechar de la noche veo la imagen perdida de lo que un día fue. La resonante melancolía invade mi cuerpo y como un virus infecta cada centímetro de mí ser. Los placeres idolatrados del instinto no parecen calmar a los pillos que insistentemente gozan en atormentar mi alma. Esta madrugada, como todas, despierto con el corazón corriendo a fuerte galope, como huyendo de mí, intentando llegar a la utopía en la que nuevamente te has convertido. Mi cuerpo acurrucado se envuelve entre las sabanas, como niño febril, obliterando tu recuerdo al negar tu existencia; implorando tornarte en un sueño, dejando atrás la pesadilla de una realidad sin ti. Habitabas en mi imaginación hasta el momento que te vi ante mí, ¿cómo regresar a ese cuento de hadas que creí imposible? Mi mente empalidece, mi corazón berrea desconcertantemente y la mirada triste a la que llegaste tanto a querer pareciera morir con cada latido. Ahora me transmuto en migajas de resignación, persigo encrucijadas antes inexistentes y lentamente permito la entra a estigmas, vestigios de lo ocurrido; disyuntivas germinadas que afloran sin tu apaciguadora sonrisa. Ha llegado el momento cumbre, cuando las persianas caen, la realidad mortificadora y fastidiosa esta lista para dejarme en paz; viene la quimera nada inocua de esta pesadumbre absurda que se aletea en mi oído sin dejar nada más que desconsuelo. El zozobro ha desvanecido completamente, solo prevalece en mí las ansias del próximo encuentro nocturno, de la tentativa de la imaginación. El espacio oscuro e insípido de los sueños me arropa hasta encontrarte en el borde de la fantasía. Unos labios envuelven mi congoja, su cuerpo se reposa sobre mi tribulación; en una mezcla de sudor y calor observo tu mirada suplicando mi afecto. El sinsabor de la vida cobra matices exquisitos. Amor incondicional, comprensión, inteligencia y bondad. El éxtasis convertido en suplicio. Las llamaradas incandescentes de tu recuerdo no son más que el masoquismo espiritual que se escapa de mis manos. Amanece un nuevo día en el estado aturdido que hace frente a la no tan despampanante existencia resuelta a vivir sin ti mientras tú permaneces infelizmente con otro. La realidad yace nuevamente junto a mí.

(Pesadillas Nocturnas 2)





Bendita paradoja

26 06 2008

En tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza,

y enjaularé mi corazón entre tus huesos

Bendecida 2, Heroes del Silencio

Desearía concluir con el dolor de no acertar en el camino que me lleve a olvidarte. La nostalgia me juega trampas, aún en esta situación confusa no logro disolver el recuerdo de lo que un día fue. Tus carnosos labios hallaron un rincón especial en mi cabeza aferrándose a la única neurona  que no logro asfixiar con el licor. El calor de tu compañia me persigue en cada esquina de esta cuidad guarnecida de tu aroma. Mi alma macerada sufre incontables horas observando las viejas paredes sin miedo a señalarte culpable; tiemblo aterrorizado pensando que nunca lograré desarraigarte pues sé que mi corazón yace secuestrado dentro de tí, escondido, latiendo uniformemente junto al tuyo, perdidamente enamorado. En los rededores de mi mente veo una constante que eficazmente ha hecho imposible profanar el concepto que tengo de tí, más haya de  cualquier concepto romántico, naturalista, expresionista o existencialista, es una inadmisible realidad: aún te amo, en contra de lo que mi intelecto quisiera. Solo me queda dejar que los engranajes del tiempo continuen su movimiento tortuoso hasta que encuentre la solución de esta paradoja que sigilosamente vive junto a mi.