Se apagan las luces y el estruendo de voces avecinan la llegada de la legendaria voz que nos acompaña a lo largo de nuestra vidas… el club de los imposibles se ha reunido y no existe nada más por hacer… es momento de dejarse llevar por el humo que se eleva por lo largo y ancho de este escenario… debo de aceptar algo, no me gusta lidiar con los amargados que se alimentan del pasado… yo vivo orgullo de la estación del silencio pero esto es punto y aparte… ese ente que veo ante mí ha sufrido transformaciones internas que no está en mí juzgar… estimo los cuadros, pero el artista, solo es el artista… admiro el sentimiento que emana de mí, no la historia detrás de ella… no es adorado como inmortal, nuestros desacuerdos se ven reflejados en viajes que no nos han llevado a ninguna parte… en esta ocasión… ya reinventado… nos hemos topado de nuevo… este creador forma parte de mi historia y de mi presente… y ahora… en este éxodo cuento con dos grandes nuevos amigos… y una amistad de más de quince años… y es así como los vínculos perpetuos se establecen a veces sin encontrar salida… a pesar de los números intentos del destino… me desmorono para luego encontrarme de nuevo… insaciable… infalible… boyante… buscando siempre los espacios abiertos que me permitan disfrutar de momentos como este… en la oscuridad de esta noche… he hallado un nuevo momento perfecto… esos que muchas veces nos cuesta tanto encontrar… esos que nos pasamos la vida buscando… y es aquí donde el fugitivo de siempre… saborea este instante…