Fervientemente recuerdo su mirada encontrar la mía mientras me enlazaba entre litros de cerveza y onzas de tequila. Mis inhibiciones perdidas entre excusas alcohólicas daban lugar a mi descarada actitud de quererla besar. Sedienta de compañía daba rienda suelta a mis estúpidos clichés y a mi galantería de borracho. Recuerdo la mano rozando mi hombro, los ojos aclamando lo que por ese día era suyo, los labios dilatados tiernamente y la sonrisa tímida que dio luz verde después de muchos impertinentes traspasos. El presente imposibilita tomar nota de lo sucedido. Queda solo la posibilidad de haber tenido una transitoria conquista, además de unos cuantos efectos adversos: jaqueca, sed y nausea. Sin mencionar la amnesia retrograda y transitoria que imposibilita el querer preguntar lo sucedido a los testigos de la maldita calentura de adolescente que espero haber dejado atrás. Ahora intento dar bienvenida al cansancio de viejo que me convierte en el agua fiestas de la noche pero me evita la vergüenza de esta goma moral que tantos problemas mantiene latentes luego de la “inocente” noche de copas. Solo queda la pregunta, ¿Fue desliz o moquetazo?. La primeria siendo aquella que se habla con orgullo y la segunda la que uno ha de jurar por siempre que nunca pasó.
Delirios de ensueño
15 08 2008¿Por qué no me habla? ¿Soy acaso repugnante? Me mira fijamente y me sonríe, parece decirles algo a los amigos que lo rodean, pero no viene. ¿Qué más indirectas quiere? Que me pare encima de la mesa y lo señale, ha de ser tonto, pero no importa, esta chulito, esperen… se ha levantado, se dirige hacia acá. Mejor miró para otro lado sino va creer que soy una gran regalada. ¿Pero? Ha pasado de largo. ¿Qué tendré? ¿Por qué me tiene miedo? Estúpidos hombres son unos grandes cobardes.
No puedo creer que esa hermosura me este sonriendo. Mis amigos insisten que es conmigo pero eso sería demasiado extraño. ¿Es cierto? ¿Se me habrá cumplido el milagro? Voy a intentar ir hacia allá para hablarle. Invitarla a bailar. Malditas manos ¿por qué me sudan tanto? Esperen, ¿qué le digo? Ya sé “Hola mi nombre es Nova, Casa… Nova” (Estúpida película). ¿Pero? Me ha volteado la mirada. Mejor finjo demencia. No sé que estaba pensando, todo por culpa de mis tontos amigos.
Me rompieron de nuevo el corazón. Esta vez ha sido distinto, me deje convencer y le entregue todo. Mi tiempo, mis amigos, mis padres, perdí el pudor que tanto me inculcaron en la escuela. Ahora solo los rostros resquebrajados del recuerdo serán el consuelo de ese barco que ya zarpó. ¿Y qué le digo al próximo? ¿Que creí que era el amor de mi vida? Incrédula. Nadie me va comprender. Él me lo juró. Me dijo que nunca había estado con alguien más… que era especial. Entonces, ¿Por qué se fue con otra? Si le di por lo que tanto suplicó.
Malditas mujeres… esta me quemó el rancho. Me exigió de todo. Carro, ropa, los mejores restaurantes, joyas, dinero. ¿Y qué me quedó? Mi insípida virginidad. Como si eso me sirviera de algo. Soporte las críticas de sus viejos, a los insolentes de sus hermanos y las engreídas de sus tías. Le escribí cartas de amor, la llene de detalles, le demostré todos los días lo importante que era para mí. Ahora la imagen distorsionada que veo en el fondo de la botella es la sombra del pequeño que un día fui.
No me importa, a partir de ahora no voy a permitir que ningún estúpido me utilice. Ya no seré la victima en este mundo intransigente lleno de usurpadores de sueños, he escogido mi lado. Todo mi orgullo fue destrozado y eso jamás se repetirá. Otorgué confianza, empatía, paciencia y amor para obtener únicamente humillación. He encontrado el arma, lo que tanto buscan, el sexo que emana de sus cuerpos no pertenece a las imágenes novelescas con las que un día soñé.
Acostarme con ellas, ese es el nuevo ideal proclamado, ahora lo veo tan claro. En cuanto más mejor. Estoy harto de la búsqueda, del ideal. No sé que me hizo entregarme a la noción de que mediante actos de ternura alcanzaría mi objetivo. No queda de otra más que iniciarme en los juegos de la seducción, de la manipulación y mentiras para alcanzar esa meta. Levantar la cortina de humo para mostrar el caballero que tanto buscan, masticar el chicle hasta aburrirme y luego embaucarme de uno nuevo.
Estoy en los reconfortantes brazos de esta figura paternal. Gozo del hermoso velo de la intimidad sin miedo ha ser herida. ¿Pero? ¿Por qué no soy feliz? Acaso no obtuve todo lo que siempre soñé. Acaricio sus mejillas y le hago ver lo insignificante que sería su vida sin alguien como yo. Pero ahora me acompaña este sentimiento de nostalgia. La pieza de baile que pudo ser perfecta pero no lo fue… talvez nunca lo será.
El vertedero de placer se encuentra rebalsado. El sodomismo moderno relucientemente aprisionado en un solo cuerpo. Las noches interminables y la complacencia no tienen límite. Al terminar el acto, que siempre ha de acabar, me agota un silencio ininterrumpido que me lleva a lo mismo. Parecemos animales que instintivamente resuelven todo debajo de unas sabanas que se empiezan a sentir gastadas y rotas.
La rutina, la interminable sensación de permanecer eternamente sola, ¿En donde se encuentra la felicidad prometida? Debo de romper el círculo, investirme de un nuevo ropaje… la viajera que no tiene miedo andar sola. ¿Los hombres? Que se las arreglen solos, yo ya estoy harta de intentarlo. El amor nunca vino, solo encontré el sustituto perfecto en la compañía de un extraño.
Lo momentáneo de esta placentera ilusión me ha convertido en nada más que aquello que tanto odie cuando chico. El trapo sucio, un aprovechador de inocentes, irremediable pretendiente que no hace más que fingir para obtener lo deseado. Voy a cambiar, finalmente lo he dicho. Seré nada más que aquel que contempla, observa, escucha, divierte inocentemente y vive resignado a siempre estar solo.
Recuerdo tu rostro. Y yo el tuyo. Han pasado tantos años. Los podríamos llamar siglos. ¿Por qué no me hablaste? No lo sé, siempre he sido un poco cobarde. Supongo que ya eres casado. No ¿Y tú? Tampoco. ¿Una belleza como tu? Me parece imposible. No soy el ángel que tú piensas. No soy un santo para juzgarte.
¿Crees en el amor a primera vista? Para nada. Entonces ¿Qué es esto? Simplemente amor ¿Por qué deseas etiquetarlo? Te busque en todas partes y ahora te veo desnuda frente a mí. Siempre he soñado en alguien como tú pero eso no significa nada. Significa que estamos destinados el uno para el otro. Significa que te amo y tú me amas, nada más.
Míranos aquí frente al altar, es surreal, encimados en nuestro yermo creíamos que jamás llegaríamos a esto. Mis manos sudan fuertemente, siempre lo han hecho cuando estoy junto a ti. Me otorgaste de nuevo mis sueños. Me enseñaste a dejar atrás el regodeo que creí sustituto de la felicidad. ¿Pero? Realmente ¿viviremos felices?, o esta momentánea dicha será producto de nuestra obsesión por no terminar solos. Nos mostramos tal y como éramos, nos permitimos respirar en un mundo que nos sofoca lentamente, si nos empeñamos en ello lo lograremos. Seremos la amalgama que se alimenta de ensueños. Un delirio que nunca ha de ceder, perdurará por siempre dentro de nuestras almas. Indispuestos a entrar en razón. Arropados bajo los mantos de la locura del amor.
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Categorías : el mar no cesa
Pasión de madrugada
6 08 2008Se abren las ventanas de mi enardecida bóveda, las sombras se observan borrososas ante la ausencia de los vidrios que comúnmente reposan sobre mi nariz. En el acechar de la noche veo la imagen perdida de lo que un día fue. La resonante melancolía invade mi cuerpo y como un virus infecta cada centímetro de mí ser. Los placeres idolatrados del instinto no parecen calmar a los pillos que insistentemente gozan en atormentar mi alma. Esta madrugada, como todas, despierto con el corazón corriendo a fuerte galope, como huyendo de mí, intentando llegar a la utopía en la que nuevamente te has convertido. Mi cuerpo acurrucado se envuelve entre las sabanas, como niño febril, obliterando tu recuerdo al negar tu existencia; implorando tornarte en un sueño, dejando atrás la pesadilla de una realidad sin ti. Habitabas en mi imaginación hasta el momento que te vi ante mí, ¿cómo regresar a ese cuento de hadas que creí imposible? Mi mente empalidece, mi corazón berrea desconcertantemente y la mirada triste a la que llegaste tanto a querer pareciera morir con cada latido. Ahora me transmuto en migajas de resignación, persigo encrucijadas antes inexistentes y lentamente permito la entra a estigmas, vestigios de lo ocurrido; disyuntivas germinadas que afloran sin tu apaciguadora sonrisa. Ha llegado el momento cumbre, cuando las persianas caen, la realidad mortificadora y fastidiosa esta lista para dejarme en paz; viene la quimera nada inocua de esta pesadumbre absurda que se aletea en mi oído sin dejar nada más que desconsuelo. El zozobro ha desvanecido completamente, solo prevalece en mí las ansias del próximo encuentro nocturno, de la tentativa de la imaginación. El espacio oscuro e insípido de los sueños me arropa hasta encontrarte en el borde de la fantasía. Unos labios envuelven mi congoja, su cuerpo se reposa sobre mi tribulación; en una mezcla de sudor y calor observo tu mirada suplicando mi afecto. El sinsabor de la vida cobra matices exquisitos. Amor incondicional, comprensión, inteligencia y bondad. El éxtasis convertido en suplicio. Las llamaradas incandescentes de tu recuerdo no son más que el masoquismo espiritual que se escapa de mis manos. Amanece un nuevo día en el estado aturdido que hace frente a la no tan despampanante existencia resuelta a vivir sin ti mientras tú permaneces infelizmente con otro. La realidad yace nuevamente junto a mí.
(Pesadillas Nocturnas 2)
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Categorías : en brasos de la fiebre