Efímeros Instantes Olvidados

27 05 2008

No tengo la fecha exacta de cuando escribí esto… lo calculo alrededor del dos mil tres…. uno de mis tantos gritos en silencio…

Es extraño como todo poco a poco desaparece… la vida está llena de momentos fugaces… de claros instantes de tristeza con piscas de felicidad…

El sol no es algo que me tranquilice pues es solo una seña de que empieza otro día… otro día sin ti… otro día pensando en ti… quisiera arrancarme la piel para no sentirte…

Aparece en el viejo y gastado horizonte… un trozo de exaltación insignificante… apartémonos de toda tentación… de caer de nuevo en el olvido…

Pues más allá que un simple recuerdo… ya eres para mí una enfermedad… una montaña sin flores… una tarde sin amanecer…

La vida no es más que dos tristes momentos… en el primero descubres lo que siempre te hizo falta y en el segundo observas como se va…





Senectud Mental

23 05 2008

Él se levanto sabiendo que las cosas cambiarían de forma dramática de aquí en adelante pues algo no estaba bien. El aire que respiraba no era el mismo y sus pensamientos se le hacían a hormigas recién revoloteadas que corren asustadas hacia la nada.

En este momento mi vida semeja a toda una gama de alegorías que jamás creí capaz de soportar, siento la necesidad de abandonar la empatía hacia todo lo que me rodea. Debería restregar mis manos en la mierda y finalmente sentirme corrompido. Impregnar la piel con manchas de sangre y no mi alma ya asqueada por tanto pudor hipócrita.

Una luz iluminó la habitación llena de periódicos viejos, ropa usada y cucarachas dormidas. – Venga conmigo y déjese de niñerías, por una vez en su vida sea hombre – dijo ella al ver la imagen de gallina recién degollada esperando a ser desplumada por los crueles brazos del destino.

Ahora camino inerte, soy lo que siempre he sido. Un fantasma. Una llamarada inútil en medio de una tarde calurosa. Ignorado por los ojos mismos de la eternidad. Mi nariz siente un hedor viejo, un elixir emana de mi esencia desquebrajada elevándose lentamente, con miedo, sigilosamente amordazada.  Su cara sonriente intenta animarme sin utilizar las palabras adecuadas, las líneas en su rostro denotan la intriga, el asco, el poco entendimiento y el sentimiento de permanecer estancado junto a mí… un vacuo ser deprimente.

Estaba ese día el cielo pintado con tiza de lápiz sombreando complejas figuras deformes a las que se sentía fuertemente fascinado. Las calles le parecían viejas fotografías blanco y negro. El silencio interminable era el recordatorio de algo que ya no estaba. Estancados entre el tráfico mañanero de la ciudad iniciaron la conversación que suponían iban a tener en un café.

- Me gustaría decir que la amo pero no quiero a nadie en este mundo. Desearía poder diluir mis dudas dentro de las pinturas de la seguridad dibujando el cuadro que todos esperan de mí. Aferrarme a la idea de la inmortalidad del amor mientras observo asesinada la libertad – dijo drásticamente mientras sus ojos se escabullían hacia los charcos que se formaban lentamente en la calle y dentro de él, evitando verla directamente a los ojos.

- A usted nadie le dijo que se metiera a esto. La ineptitud de sus actos ante esta encrucijada es más que consiente. Es su deseo de vivir en miseria. Una cosa de simple lógica la exprime hasta que pierde sentido, se siente por encima de todos pero sus decisiones no son de gente sensata. La mejor opción hubiera sido rendirse, hacerse a un lado y permitir que la cosa cayera. Ahora tiene una espina que se infiltra en sus venas implorando ser atendida. Una semilla que lentamente se ha incursionado en su subconsciente hasta formar parte de su cotidianidad. Es el hipócrita que siempre ha querido ser. Su puta negación le impide ver la verdad. Está empeñado en cerrar el círculo masoquista que le persigue desde infancia. Dejase de estupideces y tome conciencia del imbécil que se ha convertido.

Esta forma insensata de demostrarme a mi mismo que soy capaz de no hacer nada y hacerlo todo cuando me lo propongo. El ancla prefiere batirse ante la magnitud de mi propia insinceridad. Me siento, me levanto, orino, cago y cojo. Todo para luego acostarme y avalar por los ecos distorsionados que se escuchan al final de este valle mental. Determino las distancias y resuelvo algoritmos concebidos por el miedo ha de quedar desguarnecido. Lo acepto, me da igual vivir solitariamente o arrejuntado a un bulto de células. Escupirle mi sarcasmo y mi ironía todos los días. Vivir bajo el credo del “peor es nada”. Que laboriosa es la incoherencia del ser humano.

Los cueros se hicieron más gruesos con cada palabra que quedó eternamente olvidada en los agujeros de su particularidad. Allí estaban los dos igualmente perdidos pero bajo distintos misterios. Sombras, melancolías y tiranía del pasado. Ella durmió sabiendo que él había muerto esa misma tarde. Sus pensamientos se le hacían a huellas congeladas para siempre. Nada que hacer ni sentir, solo un nuevo vicio que ha iniciado.

Estoy aquí distorsionando esas imágenes en una caja de arena. Moldeando el porvenir ajeno a costa del equilibrio asimétrico que antaño tanto añoré. El muñeco de cuerda se estrella una y otra vez contra la pared. Perfil inalcanzable con ataduras fantasiosas aprensibles. Gemidos nocturnos que se pierden en el acontecimiento lento de mi senectud humana. Pobre diablo que ha caído bajo el hechizo de los cimientos del cuerpo. Asediado, inmiscuido, arraigado por sí mismo, dentro de sí y solo porque sí. Parábola intelectual que siempre me ha de atormentar.

*El credo fue desechado junto a los recintos forjados por la amistad. El alma no velará más lo que antes gozaba observar oculta en la penumbra. Confesiones, días lluviosos, vínculos ancestrales, recuerdos y la sensación de formar parte de algo. Un sabor acerbo ha quedado en la embocadura, una exposición de lo que un día fue y nunca regresó. El miedo forjó un nudo que solo logró ser desatado cuando era demasiado tarde. Estúpido orgullo, estúpida amistad.  Lindaran con la vista pero nunca manipularan la verdad. La melancolía será su verdugo.





Pesadillas Nocturnas

8 05 2008

…a veces despierto sudoroso y cansado a mitad de la noche por la pesadilla de no estar junto a ti… repentinamente algo oprime mi alma cuando me percato que no es un sueño…

¡bienvenido a la realidad!