A un gran amigo

24 01 2008

En estos días en que la capa azul se ha tornado levemente gris y las noches parecen más oscuras, quisiera decirte que levantés la frente en alto y sentité orgulloso de lo que la vida te ha dado. Escarbá en el pasado y tomalé fotografía a cada una de las alegrías que disfrutaste junto a él, cada abrazo, cada sonrisa, cada palabra de aliento y cada mirada de orgullo al ver que eras su hijo. Porque creemé mi querido amigo que lo sentía, una familia tan maravillosa y tan llena de amor no podía dejar más lleno de gratitudes a un hombre. Una esposa tan jovial, una nieta tan hermosa, unos hijos que no tienen miedo de su independencia y dos naciones para llamarlas patria. Las injusticias y sorpresas que Dios nos brinda retuercen nuestras almas pero no tiene sentido cuestionarlas. Recordar con gozo aquello que se nos ha sido arrebato es el único consuelo real que puedo otorgarte. Le agradezco a las circunstancias el haberme permitido haber compartido unas últimas palabras junto a él, un momento perdido en la línea imaginaria del tiempo que atesoraré para siempre. Lamento con todas mis fuerzas no poder ofrecerte el apoyo que quisiera. Estar junto a vos sin importar el momento, escuchar tu zozobro con paciencia sin interrupción, sin juicio y sin límite de tiempo.  Sé que el apoyo que recibís de la familia y amistades que te rodean serán más que suficientes, pero siempre lamentaré el no poder estar con vos; y para lo que vale, cuenta conmigo… como sabés que siempre lo has hecho.

Mi más sentido pésame KANO…





Epifanía: Parte Tercera

22 01 2008

- Te juro vos que no puedo creer que me haya pasado otra vez. Cuando el amor inicia siento que estoy en el borde de un precipicio observando su inmensa profundidad pero no me importa dar un paso adelante. Conforme la velocidad de la caída aumenta la adrenalina que corre por mis venas me hace sentir de nuevo vivo. Es que… ¡que caída vos!, una hermosa e inexplicable caída que  hace desbordar dentro mí la más grande felicidad. Sabías que por un momento creo que finalmente encontré el precipicio sin fondo, que todo va estar bien y he alcanzado la verdadera felicidad… ¿Qué estúpido de mi parte verdad? Pero en un abrir y cerrar de ojos viene un tremendo golpe al suelo. ¿Sabes qué es lo que viene? ¡La puta realidad!. Los problemas, las irritaciones, las críticas, los celos y el siempre tan inútil orgullo. De lo único que estoy seguro es que el amor es el horizonte perdido del hombre moderno y que la maldita tecnología nos ha distanciado lo suficiente para que nunca llegues realmente a conocer a alguien. Date cuenta, siempre estas con alguien pero realmente no lo estas, tu atención esta enfocada en otra cosa. Lo único que realmente llegas a compartir es tu soledad.  

Algunas cosas nunca cambian, no puedo creer que sea el mismo idealista de cuando lo conocí. Su mentalidad parece ser la de una virgen de quince años. Si yo estuviera frente a un precipicio simplemente me doy la vuelta y busco otro camino. La realidad ha sido siempre la misma desde pequeños pero nuestra mentalidad de niños no nos permitía darnos cuenta de ello. Sigue enredándose con la telaraña de sus pensamientos. Y encima de todo se atreve a decir que la tecnología nos ha distanciado cuando lo único que ha hecho es lograr unirnos más, solo falta que empiece a hablar del imperialismo gringo y su control sobre la información en el Internet. Me gustaría ver dónde diablos estaríamos si no existieran los carros, los aviones, las computadoras y los celulares.  

- Vós podés llegar a ser un verdadero pendejo. No puedo creer que sigás cometiendo el error de idealizarlo todo. Tú concepto de mujer es una gran utopía. ¡Mirá cuantos años tenés ya!, aprendé que a las mujeres no las podés poner en un pedestal al que no van a llegar nunca. Buscás una perfección que en realidad no existe y sofocás a las personas lo suficiente para succionar el aire que se encuentra a su alrededor. Relájate vós, mejor buscá un poco de diversión. No tiene nada de malo intentar vivir el momento de vez en cuando. Mirá, te aseguro que si salimos hoy en la noche nos conectamos un par de culitos que estén aceptables. Bailamos, nos echamos unos tragos, más tarde nos la llevamos al hotel y mañana amaneces como nuevo.

Clásico producto de Hollywood que se ha dejado caer en la trampa que lo único que importa es vivir el momento. Por lo visto sigue siendo el mismo que se acuesta con la primera que se encuentra. Y apuesto que el serote tiene traida. Pero hasta ahora me doy cuenta de lo hipócrita que soy. ¿Y no por eso vine a Pana, a tratar de encontrar a alguien que me haga olvidar sus labios, su rostro, su cuerpo, nuestras conversaciones? Pero, ¿Qué hice mal? Tenía a la mujer perfecta. Me escuchaba, me amaba, se interesaba por resolver mis problemas y me apoyaba en cualquiera de mis locuras. Podria haber estado con ella apreciando la belleza del lago en vez de estar hablando con este. Definitivamente idiotas como este son el problema de nuestro país. Niños de papi que no hacen nada más que robarle el oxigeno al resto de la población. Y sin embargo ellos son los respetados, los que obtienen los buenos trabajos que vienen acompañados con enormes casa y carros últimos modelos que tienen como conductor a un cabeza de chorlito.

- Solo porque no me conformo como la mayoría no significa que mis estándares estén altos, vos decís eso porque sos producto barato que se vende al primer postor. Acostándote con la primera chava que se te ponga enfrente. Lo que te hace falta a vos es encontrar a alguien que podás ver a los ojos y estar seguro que con esa persona querés estar. La felicidad de estar enamorado es inigualable. Me podés ver todo hecho mierda ahorita pero jamás me he arrepentido de haberme colgado de una mujer.  

El amor, por lo visto ha leído demasiado novelas románticas y piensa que la vida funciona de la misma forma. Acaso no sabe que la felicidad la podemos encontrar en un millón de lugares. Este sigue obsesionado con su versión del amor. Sería bueno que abriera los ojos y viera a su alrededor, se daría cuenta de todas las cosas hermosas que Dios nos puso en esta vida. Y sin embargo yo sigo siendo el idiota que tal vez embarazó a su novia y esté infeliz no. Mi huevo si me vuelvo acostar a alguien sin usar condón. A saber ni cuantos hijos perdidos tengo regados por Guatemala. Todo por caliente. Eso sí, si consigo a alguien hoy en la noche no vuelvo hacer como ayer, mi huevo si no me la cojo. Pensándolo bien debería de aprovechar, tal vez son mis últimos meses de soltero. Ya casado me va costar más echarme mis escapaditas. Este ya no sabe ni de que esta hablando hecho huevo lo he visto desde que lo conozco. De traida en traida tratando encontrar la felicidad.  

- Ya te dije que dejarás de hablar pendejadas. A vós también te iría bien con las mujeres si no estuvieras tan enamorado del amor. Te apuesto que ni una vez en tu vida has dejado de estar colgado de alguien.  

Que fácil criticar algo cuando jamás se ha vivido. Si simplemente quisiera satisfacer la necesidad de no estar solo ahorita estaría con alguien. Al parecer su cabeza es tan obstinada para no entender mi punto de vista, el conformismo no debe considerarse nunca una virtud. Acostarse con alguien solo por hacerlo no debe de ser nunca el verdadero fin de una relación. 

- No estoy enamorado del amor, simplemente sigo buscando la persona que me complemente… a veces siento que la encuentro, me regocijo y vivo feliz… luego todo se desvanece como si fuera una ilusión y no me queda mas que recoger los pedazos.  

Creo que el rompecabezas que queda lo arma de forma incorrecta porque sigue cometiendo los mismos errores una y otra vez. Recuerdo que todas las novias que le conocí eran totalmente lo contrario de lo que el quería. ¿Y si mi hijo termina igual que él? Cómo diablos voy a criar a niño, moldear una vida y que termine siendo tan obsesivo como él. La viva imagen de un idealista que vive bajo las inertes reglas de la sociedad fingiendo que no lo hace. Critica todo lo que le rodea y sin embargo se hace novio de una cabeza hueca que no quiere nada más en la vida que casarse con alguien. Talvez mi novia sea así pero soy lo suficiente hombre para aceptar que no me importa. Pero la vine a embarazar. Todo por caliente.  

- Se nota a primera vista que las mujeres con las que siempre andás son las personas equivocadas, te dejás llevar por la satisfacción de no sentirte solo… luego venís como perro arrepentido cuando te das cuenta que el que se vendió barato fuiste vos. La vida es tan complicada como nosotros mismos la hacemos y créeme que vós sós todo un artista en complicar los noviazgos. 

De alguna forma u otra tiene razón porque sigo estando solo. No es mi culpa que al destino le agrade jugarme malas bromas. Pero este habla de mantener las cosas simples cuando lo único que se la pasa haciendo es rompiendo la confianza que le brinda su novia. Su imagen esta diseñada para la fácil conquista de cualquier mujer y se siente orgulloso de hacerlo. Mientras yo no puedo evitar dejar de preocuparme por los pequeños detalles que me irritan y no me dejan  disfrutar las cosas. ¿Por qué habla de casarse tan rápido? ¿Por qué piensa que debería de comprar un carro? ¿Por qué quiere gastar trescientos quetzales en una cena? ¿Por qué gasta cien dólares en unos zapatos?  Las decisiones no contrastan adecuadamente con la mascara de la que me he enamorado. Necesito seguir buscando el caliz perdido que me hará feliz. Porque se que ahí está. Esperándome. Tan angustiada y tan melancólica como yo.  

- El amor desde mi punto de vista es como ganarse la lotería tres veces seguidas, imagínatelo. Primero tenés que tener la suerte de encontrar a alguien que llene tus expectativas, luego vos tenés que llenar las de esa persona y para terminar el momento tiene que ser el adecuado. Te das cuenta que eso es lo que siempre me pasa, no logro sacarme el loteriazo las tres veces… a lo sumo junto dos.  

Me hace pensar demasiado. Me debería de largar de aquí. Aunque por primera vez en la vida quisiera estar en su lugar y no haber embarazado a mi novia. Tal vez debería de llamarla, a lo mejor ya le vino la regla. Pero si le hubiera venido ya me hubiera llamado. Es una mierda. Todo por caliente. Me pregunto si él conocerá quien hace abortos. Pero no le voy a dar la satisfacción de darse cuenta que las cosas no van tan bien como parecen. Realmente necesito acostarme con alguien. 

- No te digo pues, vós y tu perfecta habilidad de sobre analizarlo todo. Sós todo un filósofo de cafetería. Cuándo te vas a dar cuenta que la vida no se analiza.. la vida se vive. La filosofía no son palabras escritas en una hoja de papel, la filosofía se demuestra con actos. Pareces político tratando de convencerte a vos mismo en plena época de campaña.  

En realidad quisiera dejar de ser el crítico y ser la obra, vivir la vida sin estresarme por los detalles que no cumplen los criterios de mi felicidad. Pero jamás me voy a vender, este idiota materialista no me va convencer de ni mierda. Su concepto de felicidad continúa siendo una fachada que no cumple ninguna función real. Solo su autocomplacencia. Vive para él y nada más.  

- Ahuevos que te es fácil criticarme cuando vos lo único que haces es cojerte a la primer chava que se te pone enfrente. Robert Artl lo dijo en uno de sus libros lo único que haces es pasártela pajeando con el cuerpo de otra persona. Decís que no vivo la vida cuándo el que tiene miedo de tirarse del precipicio sós vós. Yo me he tirado un vergo de veces y por eso es que me tenes aquí. Si la cosa fuera solo acostarme con alguien mejor me voy a un putero. Es más barato y menos complicado. Date cuenta que si fuera a uno caquero la cuenta me saldría mas barata que lo que vós gastás en mantener contenta a tus traidas cada vez que te cachan que les andas quemando el rancho.  

De nuevo con su metáforas existencialistas que no sirven de ni mierda. Ya me harto con su puto precipicio. Además, ¿para qué arriesgarse? Así soy feliz. Por lo menos se le ocurrió una buena idea, deberíamos de ir a un putero y así talvez esté deja de hablar tantas muladas. Peor que mi novia resultó. Hablando de tanto sentimentalismo. Sé un hombre y dejá de llorar por todo. “Yo me he tirado un vergo de veces”. ¿Qué putas son esas huecadas? Maldita quinceañera. Si voy a estar oyendo idioteces mejor me voy a buscarme a un culito que por lo menos me voy a poder coger al final.  

- Sabes que Rolando comé mucha mierda. Lo que le haga o no le haga a mi mujer es mi puto problema. Espero que vivas feliz en tu mundo de fantasía…  

Imbécil.  

- Y yo espero que sigas disfrutando pajearte con extrañas…  

- FIN-

Corregido y editado por mis queridas amigas: Karen, La China y Anny.





Epifanía: Parte Segunda

21 01 2008

     El endormecedor silencio de la gran habitación lo hacia pensar demasiado, fin contrario al que se había propuesto Donald en el inicio de su viaje. La cocaína que lo había mantenido despierto durante toda la madrugada había perdido su efecto y todavía se palpaba en su alma la vergüenza de lo sucedido la noche anterior. Podía cerrar los ojos e imaginarse la cara de la extranjera cuando le dijo que no tendría sexo con ella. Eran las cinco de la madrugada. Las drogas, el alcohol y las mujeres serán al recostarse imágenes lejanas que se instalaran en un rincón olvidado de su mente para nunca más ser molestadas. Antes de dormir decide tomar un baño y colocar el termostato del aire acondicionado a una temperatura que le parece reconfortante. Cerca de su habitación el agua chapoteaba afuera de la piscina, no sin antes escuchar el grito del niño que advertía la llegada del bombazo. Mientras tanto otros niños jugaban con pistolas de agua bajo la vigilancia de su distraído padre que disfrutaba de un delicioso habano y de un whisky etiqueta azul.      

     La sensación de hambre lo despertó. Se colocó un pantalón corto blanco con manchas negras, unas sandalias y una camiseta sin mangas para que sobresaliera el musculoso cuerpo que tanto trabajo le había costado moldear. El mundo de fantasía en el que estaba sumergido había desaparecido por completo, era hora de afrontar la realidad. En su cabeza sobrepasaban las posibilidades y los escenarios. Al enterarse que su novia llevaba tres semanas de atraso en su menstruación lo único que se le ocurrió fue utilizar la excusa de un viaje previamente planeado con sus amigos a Panajachel y salir huyendo. Siempre se había jactado de su temeridad para encarar la vida pero en esta ocasión la cobardía se había apoderado de él y no le importaba. Pensaba en el aborto como la solución más factible aunque sus creencias religiosas chocaban fuertemente con ella. Se sentó en uno de los sillones dentro de la habitación. Con la palma de sus manos tocando las mejillas y los codos reposados sobre sus rodillas imaginaba todos los sueños que quedan descartados con la llegada de un niño. Los llantos de madrugada, el dinero para la comida, los pañales, la ropa, la cuna, la casa y más adelante la escuela. La responsabilidad que conllevaba lo hacía sentir una sensación nauseabunda. Un pánico incontrolable lo invadió, su respiración se hacía profunda y rápida y su piel se erizó. Se levantó rápidamente habiendo decidido que la mejor solución por ahora era dejar sus pensamientos a un lado y refugiarse bajo la esperanza de que las cosas tomaran otro curso. Deseaba la llamada de su novia diciéndole que todo había regresado a la normalidad. Se dirigio al restaurante del hotel para satisfacer la necesidad más próxima que le demanda su cuerpo. Comida.

     El hotel se encontraba perfectamente diseñado, bungalows individuales que asemejan un residencial privado de la ciudad capital. Las paredes pintadas con matices color pastel para intentar darle esa sensación de época colonial que tanto atrae a los turistas. Al salir de su cuarto le sorprendió el inmenso calor que se sentía en el ambiente y agilizó el paso para apresurar la llegada al restaurante que poseía calefacción. Se decidió por carne asada término medio. La actitud de la mesera al solicitarle que cambiaran los cubiertos sucios no le pareció correcta pero no dejó que eso lo molestara. El trozo de carne era de media pulgada de ancho, el cuchillo se deslizaba suavemente y con su paso dejaba una pequeña marca sobre el plato. La comida venía acompañada de chorizo, longaniza, papa, elote y ensalada de lechuga. Todos preparados cuidando cada detalle haciendo que parecieran salidos de un catálogo de comida gourmet. Uno a uno fue degustando los sabores hasta quedar satisfecho. Pagó con su tarjeta de crédito y se retiró sin dejar ni un centavo de propina. Se dirigió a su camioneta del año. Dejó los vidrios cerrados para poder utilizar el aire acondicionado y emprendió su viaje hacia el lago. La música a todo volumen le permitía no oír los pensamientos que rondaban por su mente. Estacionó el automóvil y al llegar a la orilla del lago notó la presencia de su viejo amigo Rolando.





Epifanía: Parte Primera

18 01 2008

     Rolando se ha despertado con una gran sensación de soledad. Estas vacaciones debían haberse convertido en el teatro que le permitiera a su alma obtener un poco de redención. Su cabeza palpita lentamente debido a una fuerte resaca y su cuerpo entumecido quisiera permanecer recostado más tiempo, pero una sensación nauseabunda lo obliga a levantarse precipitadamente hacia el baño. Quisiera comer y beber algo pero el malestar estomacal lo ha obligado a forzar el vomito cinco veces en las últimas cuatro horas.  Apenas recuerda lo sucedido la noche anterior. Ni el licor ni la marihuana ni los viajes de bar en bar en busca de desconocidas para acostarse con ellas le han borrado esa sensación de aislamiento emocional hacia el mundo. El sol de Panajachel traspasa fuertemente por la ventana alumbrando la pequeña habitación de quince quetzales. Un catre, cuatro paredes gastadas y una sábana que cumple su función como  puerta son el resultado de este módico precio. Quisiera volcarse de nuevo hacia sus sueños y olvidar que un día amó. Recostado con un brazo colgando del catre observa el suelo y juega con el polvo acumulado en el azulejo, intentando hacer figuras, tres cucarachas se escabullen sobre la sábana sin ser vistas, a lo lejos se escuchan los mordiscos de una vieja rata que intenta abrir una caja de cartón en la esquina de la habitación y de cuando en cuando un par de mosquitos se divierten susurrando con sus alas a su oído. Finalmente luego de una larga espera se siente lo suficientemente confiado para tomar un baño e iniciar el perenigraje en busca de comida desde su improvisado hotelucho hacia la Calle Santander.     

     El pueblo es todo lo que recuerda de su infancia. Al salir del hotel un tipo con camisa roja y una especie de pantalones amarillo fosforescente le ofrece toda una gama de drogas que decide rechazar. La majestuosa vista del Lago de Atitlán vigilado por sus volcanes lo hace sentir vivo de nuevo por un breve instante. El viento sopla fuertemente, mientras las pequeñas olas hacían su mayor esfuerzo para volcar la pequeña boya. Una pareja agarrada de la mano pasa a su lado mientras en la orilla de la calle un padre de familia intenta convencer a sus tres hijos adolescentes de comprar una camisa típica con un gran colorido. El número de extranjeros hippie vendiendo manualidades parece haber aumentado desde su última visita. Una señora vestida con un hermoso traje indígena le ofrece unos llamativos collares pero le es difícil lograr convencerla que no le interesan. Al llegar a la Calle Santander revisa sus bolsillos en busca de dinero y se da cuenta que ha gastado más de lo debido la noche anterior. Irritado ante la insistencia de su barriga se resigna a comer uno de los pollos rostizados de las ventas callejeras. El aceite quemado hace un sonido peculiar cuando las gotas caen afuera de la plancha. Una lámpara da calor al pollo que ya ha sido cocido dándole la oportunidad al cliente de escoger su pieza y ser atendido con rapidez. Las papas fritas burbujean sumergidas en aceite dentro un colador y la carreta tiene un aspecto aceptablemente limpio. Una bolsa de papel para el que lo pida para llevar y un plato de duroport para el que desee sentarse en los pequeños banquitos de plástico que se encuentran en las cercanías. Rolando escoge su pieza y decide sentarse, el intenso hambre le da la falsa sensación que el pollo es el más delicioso que haya probado en mucho tiempo. Muy amablemente le es ofrecida un agua y en el mismo segundo de haber terminado la solicitud el vendedor corre a una de las tiendas cercanas a hacer la compra. Al entregársela se disculpa porque el refresco se encuentra tibio, la vieja costumbre de apagar las refrigeradoras en la noche para ahorrar energía se mantiene viva. No hay hielo ni chelas ni gaseosas frías en ningún lugar de Panajachel.     

     Su depresión no ha desaparecido con el estomago lleno. La tristeza es más fuerte que su voluntad. La nube de pensamientos oscuros se asoma sobre su cabeza y no queda nada más que dejarse llevar. Camina hacia el lago con los ojos fijos al suelo y las manos metidas en las bolsas del pantalón. La patética imagen no llama la atención de nadie. El caos que lo rodea continua su rumbo, contrario a lo que él quisiera. Que el tiempo se detuviera, que alguien notara la nostalgia de su mirada y lo intentara hacer feliz, que Dios se apiadara de su desamor y mandara el ángel que resolviera sus problemas. El reggueaton que se escucha en cada una de las cuadras no logra hacerlo olvidar el sonido de los pasos de aquella mujer que un día amó mientras se alejaba de él. Llega a las gradas que llevan a la orilla del lago. Un grupo de amigos toman unos litros de cerveza, un niño intenta volar un barrilete y una extranjera le toma fotos al paisaje cargando una mochila de tamaño desproporcional para su estatura. Sentado en una grada observa a un grupo de aves descender para rozar brevemente la delgada capa de agua cristalina. Sus pulmones notan en ese instante la frescura del aire que respira y sus torpes ojos se tropiezan con la inmensa bóveda azul que hacen del espectáculo algo digno de ser envidiado por cualquier esclavo de la ciudad. A lo lejos escucha gritar su nombre por una voz familiar a la que no logra colocarle un rostro. Es su viejo amigo de infancia Donald al que lleva más de cinco años sin ver.