Mi inspiración por momentos es capaz de secarse, la pelea contra la hoja en blanco a veces termina en derrota ¿Cómo arrebatarle la imaginación de regreso a la vida? Ha esa respuesta le temí durante todo este tiempo, ese rotundo silencio dentro de mi cabeza se convirtió en mi verdugo, mi estado de ánimo durante los últimos meses de mi vida dio como resultado un abandono de la escritura, pero no fue época de tristeza o de depresión, a veces necesito explorar la vida, dejar a un lado el papel y lápiz (o en este caso el teclado y la pantalla) y dejarme llevar por los estragos de un mundo caótico, difícil en ocasiones de dominar.
¿Qué es de uno cuando deja de expresarse?, ¿Qué hacer con esos pensamientos que no quedaron impregnados en una pantalla?, ¿Qué hacer con los momentos que no fui capaz de escribir?, los días pasaron lentamente mientras los meses se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Terminó mi internado, época que quedara impregnada en mi memoria como una de las más difíciles pero que disfrute como todo vil masoquista que sede ante los sacrificios de su carrera. Las amistades crecieron y otras se fortalecieron, se entrelazaron en vínculos que nunca podrán ser rotos, nunca podrán ser olvidados y vivirán por siempre. La medicina es a veces el alimento que nos fortalece por dentro, la medicina se convierte en el día y la noche, en santidad y pecado, en un trago dulcemente amargo que disfrutamos mientras pasa por nuestra garganta. La medicina nos consume lentamente hasta hacernos los que hoy somos. Nos quejamos, nos aburrimos y lloramos, pero estamos perfectamente concientes de que sin ellas no estaríamos completos.
En este momento vivo a la sombra de una imagen venerada por muchos, un Cristo Negro resguardado en una bella Esquipulas, descansando, retomando fuerzas, trabajando a un ritmo totalmente distinto al de los últimos 6 meses. Se acabaron los turnos, se acabaron los externos despistados, se acabaron las peleas con los residentes, se acabo el trabajar en exceso, se termino la vida del eterno estrés e inicia una filosofía totalmente distinta de lo que es la medicina, se viene la prevención junto a las gripes, diarreas, hipertensos, diabéticos, enfermedades pépticas y cefaleas, se viene todo un mundo distinto en donde lo que importa es hacer un cambio, es la misión de todo EPSR de medicina: tratar de salvar al mundo. Sus herramientas son muchas (ocho módulos para ser más exacto), la actitud es siempre al misma, hacer el trabajo lo mejor posible y nunca olvidar que la gente es gente, aunque suene redundante pero es cierto, por momentos se nos olvida recapacitar que la gente es gente, que nuestro trabajo como médicos es simplemente curar y aconsejar, aunque nos consulten a las 4 AM, aunque soliciten nuestra ayuda cuando tenemos una cola de 20 pacientes, aunque nuestro conocimiento se quede a veces corto, aunque nuestro humor no este de acuerdo al momento, somos médicos y nuestro deber es simplemente curar y aconsejar.
Y a todos aquellos que lean esto les mando mi más cordial saludo, un abrazo desde mi nuevo hogar, las aventuras por venir son muchas y mis ansias por explorar la vida indescribibles.
EPSR = Ejercicio Profesional Supervisado Rural