Reconocer que el tiempo va más que viene, que los años pasan. Que la vida, el hogar y el recuerdo de un camino que decidimos tomar hace mucho tiempo pierde significado ante las tentativa que se presenta alrededor. Los espacios son pocos y aquellos que desean formar parte de nuestra existencia son en ocasiones más de lo que ponemos afrontar. El hermoso divagar y el permitir por un momento que nuestra vidas no sea mas que piedras de arena arrejuntadas en la esquina de una casa, que las estrellas sean los testigos de nuestros actos y que la vida misma siga su curso.
El Tiempo
10 05 2007
Tan reconfortante como la migaja de pan que recibe el mendigo, tan traicionero como el mejor amigo que se enamora de tu novia, tan distante, tan hermoso. El imperdonable testigo de los sucesos que pasan diariamente, el verdugo de los que no saben aprovechar el regalo de un ente divino, el inolvidable recuerdo de nuestra naturaleza mortal.
Tan reconfortante como el amanecer de un nuevo día, tan traicionero como la mujer que no ama a su hijo, tan distante, tan hermoso. El imperdonable testigo de nuestros más grandes pecados, el verdugo de los que velan solamente por alimentar su propio ego, el inolvidable recuerdo de nuestra naturaleza mortal.
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