Quisiera detener los años venideros y regresar a aquella época en donde la línea entre nuestra verdad y el mundo externo era mucho más clara de entender, ahora tengo 6 años y la situación no se deslumbra nada buena, pareciera que mientras el mundo externo gira entre el amor incondicional de los padres y una cantidad excesiva de juguetes el mío no es más que un cliché entre tantos que ocurren.
Tengo seis, mi padre se fue por otra, no sé a donde, no sé porque, solo se que nos ha dejado a mí y a mi pequeño hermano a la vislumbra de un mundo difícil. Amo a mi madre como sé que nunca llegaré a amar a nadie más, sé que el recuerdo de su rostro y el recuerdo de su amor quedaran marcados en mi mente para toda la eternidad.
Mi abuela vive ahora con nosotros, mi tío también, a los dos los quiero mucho, no sé que seria de nosotros sin ellos. Una duda queda en mi mente, porque aquellas personas que se supone que nos quieren mucho, aquellos cuya sabiduría esta insuperablemente sobre la mía reaccionan con violencia hacia mi hermanito y hacia mi. Porque mi abuela que sé que me adora tanto es capaz de tomar una paleta de madera y arrematar contra mi cara con la débil excusa de que en ocasiones se siente muy cansada y agobiada ante lo difícil de nuestros cuidados. Mi tio es un hombre que es más padre que aquel que nunca se atrevió a serlo, lo amo y su ausencia en las tardes me pesa como me pesa la de mi madre, pero sé que es necesaria porque alguien tiene que poner en la mesa el plato para poder comer.
Tengo miedo, miedo de salir, la gente afuera es mala, hay niños que insisten en regalarme un cuchillo, dicen que si se lo meto a mi papá aprenderá la lección, aprenderá que nunca me debió dejar de querer, aprenderá y volverá con nosotros. Yo creo que eso es malo, yo se que Dios se enojaría conmigo si hiciera eso. Se que Dios se puso triste el día que los vi matar a otro niño, los bomberos llegaron y la policía estuvo haciendo preguntas, pero Dios seguro que se molesto. Las cosas no quedaron claras, yo salí huyendo y ahora tengo miedo de salir. Tengo miedo pero sé que Diosito jamás sera capaz de abandonarme y ahora solo quisiera detener los años venideros y regresar a aquella época en donde la línea entre nuestra verdad y el mundo externo era mucho más clara de entender.