La muerte de un paciente

16 11 2006

Encontrar a través de los años algo más halla que una simple resignación de que la vida continúa después de que un paciente muere puede llegar a ser difícil. Cada uno ha tenido que vivir a lo largo de su externado la muerte de alguno de sus pacientes. La sensación de que talvez se pudo hacer algo más muchas veces no desaparece, porque en la mayoría de los casos es cierto. Mantener una mente optimista y realista sobre la situación es la mejor manera, en mi opinión, de afrontar la situación, pero es un camino extremadamente difícil.

Como médicos y más aún como externos, debemos de estar concientes de que existen ciertas personas cuyo destino ya esta marcado. Recuerdo que la primera vez que estuve presente en un paro fue pasando visita para iniciar mi primer turno en la medicina C,  el paciente falleció. Era un paciente con cáncer de páncreas con metástasis diseminadas, Don Renato recuerdo, pasó años con dolor abdominal hasta que finalmente a alguien se le ocurriera que podría ser cáncer. El pronostico de pacientes como el en su mayoría es malo, son pacientes que ingresan en mal estado general, que deciden consultar cuando la enfermedad esta demasiado avanzada, o en el caso de él, la mala practica que muchas veces es vista en nuestro país tuvo un resultado mortal.

Recordar que cada paciente es distinto, que el pronostico no es más que una estadística y que existen milagros como los de Federico,  son cosas que debemos de mantener siempre en nuestras mentes, no somos dioses (contrario a lo que digan algunos cirujanos o cardiólogos) y nuestro deber es tener el suficiente conocimiento para ofrecer lo mejor que podamos, independientemente si la tecnología no ha llegado a nuestro país, si no hay recursos, o si lo que nuestros pacientes quieren es simplemente un poco de respeto y consuelo. La medicina es una ciencia hermosa, pero debemos de ser capaces de superar la muerte de nuestros pacientes, concientes que siempre existe esperanza y que podemos llegar a salvar muchas vidas si realmente nos lo proponemos y si actuamos con responsabilidad.

Si no afrontamos nuestros miedos, creamos una pared que nos divide de aquellos que tanto queremos ayudar, si no hallamos formas para desestresarnos nos volveríamos locos, la amargura  nos comería por dentro y dejaríamos de ser lo que un día fuimos. Como manejar la ansiedad debido a ver tanta muerte a nuestro alrededor es algo que todos debemos pensar, embotellar la situación dentro de nosotros no tiene sentido, y no es un solución. Cada uno maneja las cosas de forma distinta, pero lo importante es afrontar la situación de alguna manera y no simplemente ignorarla. Suerte y hasta siempre.


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4 respuestas

17 11 2006
insomniamakesmeparanoid

La muerte de un paciente, independientemente del tiempo que hayamos invertido en él, siempre será difícil, por qué? Porque nos toca observar este proceso, natural e inevitable para todo ser humano, de una manera más cruel, más cruda……….pero en fin, así es la vida, y como todo en esta vida la clave, al menos para mí, es encontrar el equilibrio, es decir, no estancarnos pero tampoco ser unos completos cínicos indiferentes……….todo se trata de aprender y crecer……..y en teoría ser mejores, aunque la teoría siempre es más fácil aplicarla en papel que hacerla parte de nuestro día a día, como alguien nos dijo, a veces si hay que encontrar el gris entre el blanco y el negro…………

18 11 2006
Anny

……vida despues de la muerte (otro tema para divagar y divagar….)…… aunque esto no signifique que no me importe (no me mal entiendan ni parafraseen)…… para mi lo mas dificil no es lamentar la muerte de alguien….. si no las personas que no ya no estan con ese alguien…..

9 05 2007
gonzolder

ja krevetko! Vsem sasat’!

4 08 2008
lucia bonett

la muerte de un paciente debe afrontarse con la madurez y la responsabilidad que debe tener un médico, teniendo en cuenta que aunque aveces asi parezca, no somos Dios ni tampoco artífices de la vida;somos simplemente instrumentos para dar consuelo y bienestar.

Esta experiencia debe motivar un profundo cambio interno y consolidarnos como seres espirituales, independientemente de nuestras creencias religiosas. La muerte del paciente no deja siempre al descubierto las incapacidade de los médicos, sólo nos hace ver más de cerca un fenómeno biológico que todo ser vivo deberá afrontar.

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