Divagando a la 1:00 AM

25 11 2006

Comprender la vida del estudiante de medicina en su etapa como externo puede ser muy difícil para aquel que vive afuera de nuestra estratosfera. Vivir en carne propia experiencias como el ventilar durante 3 horas seguidas (hoy me toco en el turno), entrar a sala a las 3 AM y salir a las 8 AM para luego ir al servicio a terminar la visita y curar, escuchar los gritos de cuatro señoras a las 4 AM en la labor y parto o atender a una cantidad exagerada de borrachos mal educados o señoras que lo único que hacen es demandar que se les ponga suero en la emergencia de adultos es algo que, definitivamente, no tiene precio. Todo eso es parte de la experiencia de ser externo, sacrificios que deben de ser llevados a cabo para poder llegar a la meta que nos trazamos hace varios años.   

¿Vale la pena? Definitivamente que SI, en ocasiones pude llegar a ser desesperante, agobiante, aburrido y decepcionante. Pero cuando algún niño te sonríe, cuando una señora te da las gracias por haber atendido a su recién nacido, cuando un anciano te da la mano agradeciendo la receta y la atención que le acabas de dar, cuando hallas cura a los males que han aquejado a las personas por años o cuando apaciguas el dolor de alguien mediante algo de consuelo, son momentos en los que te das cuenta de lo hermosa que puede llegar a ser tu carrera.  

Por supuesto que hay ocasiones en los que no son los pacientes los que te desesperan, a veces son situaciones afuera de nuestro control. Un buen ejemplo es la falta de gases que hubo durante estos días, situación que ya ha sido corregida. Otras veces son personas las que llevan tu paciencia hasta los limites, un residente que no tenga educación cuando te pide un favor, un interno que no sabe lo que hace, un compañero externo que no hace más que no hacer nada o alguna que otra enfermera mala taza.

Una de las mejores maneras de sobrellevar todo es encontrar una especie de consuelo con aquellos compañeros con los que te llevas bien, tus verdaderos compañeros de trinchera, aquellos en los que puedes confiar. Todo aquello que vale la pena requiere cierto grado de sacrificio y nada que obtienes con demasiada facilidad lo llegas a realmente apreciar, nuestra carrera es una de las más hermosas que existe, pero es importante no perderse entre la maldad observada en ocasiones en el hospital y vivir nuestra vida acorde a nuestros principios y llenos de felicidad. Me despido saludando a todo aquel que lea esto y espero saber de ustedes pronto, se me cuidan.





El salbutamol NO produce cáncer

23 11 2006

La inmaculada concepción de aquello que no existe, la ignorancia y la confianza a aquel que no sabe nada. Los momentos ininterrumpidos de sosiego que nos llevan a pensar el porque de las cosas. Los verdaderos matasanos graduados que no saben lo que hacen pero lo continúan haciendo. Que harán en aquellos momentos en los que realmente necesitan usar la neurona que tiene su temeraria inteligencia. Gente bañada en ignorancia que se entrega ciegamente, piensan que lo de médico lo convierte en santo.

La inmaculada concepción de aquello que no existe, la ignorancia y la confianza a aquel que no sabe nada. Conciencia detenida en el tiempo, y pensar que un día hicieron los mismo votos. Bibliografía de antaño, pensamiento retrogrado que olvida el estado dinámico de la ciencia. Usurpador de la pobreza, alimentándose de aquellos que nada tienen. Contemplando el vals que se repite con protagonistas nuevos. Querer olvidar el respeto al criterio ajeno, aprender de aquel que habla pero nunca piensa, dice pero nunca comprueba, predica pero nunca aprende y receta pero nunca cura.

La inmaculada concepción de aquello que no existe, la ignorancia y la confianza a aquel que no sabe nada. Corazón desgarrado ante tanto descaro. Su alma esta vacía, no aceptan su pecado. Podrá llamarse a sí mismo médico, pero nunca será llamado colega. Lástima que sus actos no sean castigados, vivirá eternamente hasta que sea juzgado por un ente mayor que nosotros. Lucha por no ser descubierto, no cobra mucho pero sale caro. Es difícil pensar que andan médicos afuera que no usan el salbutamol inhalado porque dicen que es malo, porque dicen que produce cáncer.





No hay Gases

22 11 2006

No deseo hacer ningún comentario al respecto. El día de ayer se acabaron lo reactivos para la realizar gases arteriales en el Hospital Roosevelt. ¿Y los pacientes ventilados?, ¿Y el Recién Nacidos con Distress Respiratorio?, ¿Y el Trauma craneoencefálico que requiere ventilación mecánica?, ¿Y la paciente diabética que se presenta a la urgencia de la medicina?. De nuevo: No hay Gases. 





Dieciocho Mueren en La Terminal*

21 11 2006

Dieciocho almas perdidas entre los escombros y cenizas.  Una madre esperada en casa. El padre cuyos ingresos mantenían a una gran familia. El abuelo que trabajó toda su vida y nunca supo el significado de la palabra descanso. Y mientras el fuego ardía, un cuerpo asfixiado por el calor perdió significado. Dos menores de edad cuya promesa futura de prosperidad jamás podrá ser encarada. Una trabajadora que durante toda su vida inicio sus labores a las 4:00 AM con la esperanza de que algún día todo mejorara. Un ama de casa buscando verduras. Un pequeño trabajador que siempre fue honrado sin esperar nada a cambio. La alegría de la casa, un hombre simpático que nunca dejo de tener algo gracioso que decir. Una mujer, el amor verdadero de alguien, el que ahora nunca podrá llegarse a encontrar. Un compañero leal de trabajo, más aún, un compañero de chamusca. Una mujer virtuosa que siempre estuvo dispuesta a escuchar sin juzgar, siempre dispuesta a hacer compañía. Un milagro, alguien que durante toda su vida lucho por prosperar hasta alcanzar sus metas. Una luz que siempre supo iluminar el camino de sus hijos. Aquel cuya diaria rutina consistía en cargar objetos pesados. Una señora vendedora, la que tenía mejor capacidad de manejo monetario entre sus blusa que cualquier banco de Guatemala. Aquel despachador de abarrotes cuya dificultad lingüística al pronunciar el español no se comparaba con la hermosura de su lengua ancestral. ** 

La fuerza laborar de Guatemala, aquellos que muchas veces quedan atrapados en medio del fuego, aquellos siempre dispuestos a comprar sueños, aquellos que en esta ocasión… no lograron escapar.  

*Titulo de portada de nuestros famosos diarios amarillistas.

**Personajes ficticios, número exacto. Por cierto, El Periódico menciona solo 17 victimas.





El robo de mi celular

17 11 2006

El enojo no es por el hecho, ni por el objeto perdido, el enojo es hacia el miedo. En múltiples ocasiones he oído amistades vivir bajo paranoia, encerradas en una rutina apoderada por el miedo: “No salgas tan noche”, “No vayas ahí que es muy peligroso”, “Prefiero que me vayan a traer que ir en camioneta”, etc. Y es cuando suceden cosas como esta que detesto tener que darles la razón, detesto que la vida en nuestro país sea en ocasiones tan real, y por real me refiero a peligrosa. Para los que viven sus vidas bajo el manto del miedo, encontrar soluciones simples es fácil, se encierran en su burbuja, continúan en su rutina llena de paranoia, dándose cierto sentido de seguridad, pero hay que recordar que aún ahí nadie esta exento al peligro. Para los que debemos de salir de nuevo a la jungla, nos queda la vivencia, una historia más de las tantas que hemos escuchado, de las muchas que nos queda por vivir.  

Hace años, cuando por primera vez fume un cigarrillo, alguien me dijo que me podía morir de cáncer, en esos momentos pensé: “Estadísticamente en nuestro país las posibilidades de que me muera en la calle, ya sea asaltado, en un choque, por un bochinche o simplemente porque iba pasando por ahí, son más altas de aquellas que estadísticamente dicen que los cigarrillos producen cáncer”. Cruel, tienen razón, pero lamentablemente cierto.   En muchas ocasiones he escuchado de personas que considero cercanas a mí, que a la conclusión que han llegado a través de los años, es que nuestro país no tiene solución: “Cerrar la carrera, encontrar una beca o un trabajo en el extranjero, y salir huyendo”. Esa parece ser la filosofía de aquellos llamados del grupo social beneficiado. Me niego, me rehúso ha pensar de esta forma, las tragedias que he convido debido a la crueldad de Guatemala son múltiples, dentro y fuera de mi carrera, pero es con optimismo y con humildad que debo de creer, no, que creo, que es mediante una convicción propia, mediante el esfuerzo y mediante la lucha de cada uno de los guatemaltecos, que las cosas pueden mejorar, y podemos salir adelante.  En ocasiones las cosas son en el sentido real y literal de la palabra: mierda. Ignorar los problemas no es una solución, porque un problema es por definición algo que puede ser resuelto, sino no es problema, es algo con lo que tenemos que aprender a convivir, y me niego ha convivir con los problemas que en ocasiones encaramos.  

Encontrar el equilibrio entre mis convicciones sociales y mis metas personales es todo un reto, dejar a un lado la idea de que es una o la otra es importante para lograrlo. Guatemala es por ahora un sueño, un lugar a donde todos juntos debemos de llegar…

Mientras tanto la jungla permanece inmóvil, algunos logran encontrar soluciones a corto plazo ignorando lo que pasa alrededor de su burbuja, otros no tienen más que permanecer inmóviles porque no tienen a donde ir. Nunca olviden que la imaginación es la que impone los límites y aunque los sueños no nos quitan el hambre, nos dan un sentido para vivir. Y a todos aquellos que no se permiten conocer la verdadera virtud de su país, a todos los que perdieron la esperanza, les deseo mucha suerte y que les vaya bonito.